Un lunes más el aula San Pablo del Instituto Teológico San Leandro acogía, en esta ocasión, la tercera sesión del curso monográfico «La vocación laical» que organiza la delegación diocesana para el Apostolado de los Laicos, con la colaboración de este Instituto Teológico, en conexión con el Congreso Nacional sobre las Vocaciones celebrado en Madrid el pasado mes de febrero.
El profesor dr. Enrique Belloso Pérez, director de Proyección Social y Comunicación de CEU Andalucía y delegado diocesano de Apostolado Seglar de la Archidiócesis de Sevilla, fue el encargado de conducir la sesión titulada «Desafíos de la Doctrina Social de la Iglesia para los laicos», una cuestión viva que requiere un continuo discernimiento a la luz del Evangelio, movidos por la fuerza del Espíritu Santo. Enraizada en la vocación bautismal, la dimensión social del evangelio supone una misión de servicio con todos, más allá de los límites de la propia Iglesia, pasar del yo al nosotros, tal y como señalaba S. Pablo VI «La Iglesia es signo de salvación para todos los hombres y para todo el hombre», señalando esa visión integral que quiere contemplar toda la realidad humana, en todas sus dimensiones.
El profesor fue recorriendo algunas claves para la comprensión de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), cuyo «principal compendio es el Evangelio», señalando varias vías: desde el diálogo cordial con todos los saberes; expresión del misterio y ministerio de la Iglesia; caminando hacia una sociedad capaz de conciliar justicia y amor, desde una ley que se pone a favor del hombre; y con una finalidad de carácter religioso y moral. También quiso abordar la exigencia de la «conversión pastoral» para responder hoy a los desafíos de la DSI, caminando en «sinodalidad» y respondiendo a la «realidad social», para lo que el ponente llamó a conjugar la valentía con la adecuada prudencia.
El profesor recordó que uno de los grandes problemas sociales de la actualidad es «la polarización» y puso su llamada de atención sobre «el peligro de ideologizar la fe». Quiso recordar, además, los criterios de discernimiento y actuación propuesto por el papa Francisco en la exhortación programática Evangelii Gaudium: el tiempo es superior al espacio, «con lo que hay que estar más en generar procesos que en ocupar espacios de poder»; la unidad prevalece sobre el conflicto, advirtiendo que «cuando nos instalamos en el conflicto se pierde el sentido de la realidad y el sentido común»; la realidad es superior a la idea, pues «una idea desconectada de la realidad genera idealismos que pueden desembocar en totalitarismos»; y, finalmente, el todo es superior a la parte, lo que significa que «hay que mirar con luces largas, sin obsesionarse con lo particupar, pero trabajando desde lo pequeño».
Finalmente, Belloso señaló algunos temas que deben ser profundizados, rezados, dialogados y aterrizados, en esa clave de la sinodalidad, para dar esa respuesta social que demanda el Evangelio: la fratermnidad humana y la amistad social; la economía; la ecología integral; la cuestión sanitaria y educativa; la demografía; la movilidad humana e interculturalidad; el respeto a la dignidad humana en todo su proceso vital; desembocando en el desafío que plantea la inteligencia artificial. Para este último tema quiso dedicar unas palabras, a la luz del documento Antiqua et nova, en el que esbozo algunas amenazas y retos presentes ya en la sociedad y a los que la Iglesia está empezando a dar respuesta.
La próxima sesión será el próximo lunes, 24 de marzo, de 17:30 a 19:30 hrs., en la que se contará con la presencia del sacerdote diocesano Baldomero Rodríguez Carrasco, profesor emérito del Instituto Teológico San Leandro y adscrito a la parroquia Cristo Sacerdote de Huelva, que hablará sobre los «El laico y su compromiso eclesial».



